Albóndigas de atún rojo, restaurante Quinto Pino

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Albóndigas de atún rojo, restaurante Quinto Pino

Cuando de placeres se trata, nada es por casualidad. De eso sabe mucho la gastronomía, que a diario nos proporciona experiencias que nos marcan, que nos atrapan  y que tienen su explicación. Porqués que se entienden mucho mejor si, como ocurre en esta ocasión, tienen sus orígenes en una de las localidades más bellas y marineras de cuantas se localizan a lo largo y ancho de la franja litoral gaditana, esa que se asoma a un Atlántico que está a punto de echar el telón del verano.

Una población a la que me dirijo hoy con la sana intención de dar buena cuenta de uno de esos platos que, por aclamación popular, se ha convertido en santo y seña de una de sus cocinas más afamadas.

Así, a seis metros sobre el nivel del mar, a que se ha ganado un hueco en la guía de Atunéate por su amor al producto top y por su excepcional comida de inspiración marinera. Os hablo del restaurante Quinto Pino (ver aquí), que vuelve a abrirme sus puertas para, como os decía, invitarme a uno de esos bocados que se han convertido en todo un clásico.

Cocina tradicional con atún rojo

De formato tradicional, las Albóndigas de atún rojo de Quinto Pino se antoja uno de esos bocados en los que se aprecia con toda nitidez la potencia de un producto extremadamente carnoso.

Elaboradas con una de las partes más nobles del atún rojo, el lomo, (ver despiece del atún rojo aquí) me conquistan por su incomparable sabor y por su delicada jugosidad, que hace que se deshagan en la boca, algo a lo que ayuda una salsa tradicional muy equilibrada.

Unas patatas fritas ponen el toque crujiente a uno de esos platos (se elabora en Quinto Pino desde hace seis años) que nos reconcilian con la cocina de raíz, la más próxima a ese profundo y mágico mundo almadrabero.

Con el paladar aún en plena efervescencia por esta experiencia, la cocina de Quinto Pino me invita a degustar otro de esos platos que, fuera de carta, tiene como protagonista a una de las partes más valoradas del atún rojo, la barriga, también conocida como ijada o ventresca.

Con un alto porcentaje en grasa y un sabor que no deja indiferente a ningún comensal, menos aún a los buenos amantes del atún rojo, esta pieza, magistralmente cocinada a la plancha, me regala sensaciones que solo están al alcance de un producto top.

De textura carnosa y sutil, su espectacular punto de grasa envuelve mi paladar, que se recrea pacientemente en cada uno de los bocados. Como se suele decir, un bocado vale más que mil  palabras.

Podríamos decir que El Quinto Pino es un constante homenaje al mar

Pero Quinto Pino no solo vuelca su esfuerzo, creatividad y conocimiento sobre al atún rojo, su cocina está inmersa en un constante homenaje a platos que tienen su origen en las aguas del Atlántico.

Buena prueba de ello son sus espectaculares Boquerones al ajillo, cuya elaboración es idéntica a la de las gambas y que sorprenden por su intenso sabor y ligera textura.

No menos atractivos para degustar en buena compañía son sus langostinos, una auténtica explosión de sabor a mar, que atesora gran parte de su sabor en la cabeza. Su secreto: un producto fresco de máxima calidad y el acertado punto de cocción y sal que logra darle la cocina de Quinto Pino.

Hablando de langostinos, mención aparte merecen los Langostinos con tomate, un plato tradicional, elaborado con productos del mar y la huerta y cuyo resultado es espectacular.

Pero si de sabor a mar se trata, he de referirme a un plato totalmente cautivador, ya que transmite todo lo que se espera de un bocado cocinado con los mejores productos de Atlántico. Os hablo de los Fideos asados o Barbuja.

Elaborados a partir de un suculento fondo de calamares y gambas, tiene un intenso sabor a mar y una textura suave y crujiente que se remata con mahonesa. Sin lugar a dudas, uno de esos platos ligados a la más profunda tradición marinera, en el que prima el producto de calidad y la sencillez paciente de la elaboración.

Apuntar que a este plato también se le llama Barbuja por la similitud, en aspecto, de los fideos con el pasto que sueltan los representativos pinos de esta zona de la costa.

Asimismo, en su amplia oferta Quinto Pino nos regala una atractiva paleta de arroces y guisos marineros, apoyados en el mejor producto de mercado y capaces de cubrir las expectativas de los comensales más exigentes.

Por último, destacar el Moro negro, pez que es también santo y seña de la cocina de Quinto Pino. Se trata de un bocado que cautiva por su carnosidad y gran sabor a marisco y que es todo un clásico de la cultura gastronómica chipionera.

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Foto / Texto: Atunéate

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