Barra de La Marea, lugar de encuentro, de conversaciones y buena comida

Restaurante La Marea

Reencontrarme con Cádiz siempre es una grata experiencia. Ciudad de contrastes, donde lo urbano y la mar, se dan la mano en una extraña armonía. Donde sus playa son un personaje más del día a día, cambiando entre el ajetreo de la jornada laboral, al ocio relajado de todo buen gadita.

Recorriendo el paseo marítimo de la Victoria, considerada la mejor playa urbana de Europa, con 3 km de arena blanca y fina, que ya quisiera la Costa del Sol, llegamos a nuestro destino, “La Marea”.

La Marea hace honor a la ciudad que la acoge, una acertada fusión entre marisquería, cervecería, restaurante y chiringuito de playa, donde está muy presente la idiosincracia gaditana. Entre sus comensales encontramos turistas, apostados en su amplia terraza, con la vista en el océano, maravillados por semejante panorama, y locales junto a la barra, disfrutando de unas tapas, conversando con el personal, con la cercanía que otorga ser un asiduo.

El restaurante es muy conocido por la fama de sus mariscos, que puedes elegir directamente de sus vitrinas, y que te lo preparen al momento. Más fresco, imposible. Hace unos años, comenzaron a dar protagonismo al atún rojo salvaje de almadraba, que actualmente cuenta con carta propia.

La Marea carece del glamour de los restaurantes de alta cocina, pero rebosa autenticidad, buena comida, un servicio atento y cordial, rodeado por un ambiente familiar y cercano, donde la calidad de la comida prima ante el diseño de los azulejos. La Marea rebosa Cádiz por los cuatro costados.

Fotos: La Marea (barra) y Atunéate.

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