etiqueta de atún rojo gadira

Atunes disfrazados de remolacha

Llega la temporada de capturas, las semanas y las rutas gastronómicas  y a los que nos pierde el atún rojo, en especial el salvaje de almadraba, nos aumentan más, si cabe, las ganas de consumirlo en todos y cada uno de sus formatos. De lanzarnos a la degustación, casi desenfrenada, de un producto que en estos días cobra un protagonismo especial, convirtiéndose en uno de los grandes reclamos tanto en los mercados como en los restaurantes.

Pero, ¡ojo!, lo que era un secreto a voces parece que empieza a salir a la luz pública. Hablamos del fraude que existe en torno al atún rojo y que, según una reciente investigación de Cuatro, podría situarse en torno al 70% o, lo que es lo mismo, que siete de cada diez presuntos vendedores de atún rojo (pescaderías bares y restaurantes) utilizan dicha denominación para vendernos otros túnidos que nada tienen que ver con él.

El ‘ingenio’ de estos estafadores llega a tal punto que, de cara a imitar el color rojo del atún, utilizan colorantes o productos como el zumo de remolacha a modo de tinte.

Si bien es cierto que a un consumidor asiduo de atún rojo es difícil engañarle, la infiltración de grasa, la textura y el sabor son inconfundibles, empresas comercializadoras como Gadira recomiendan exigir el etiquetado en el que, a modo de DNI, se reflejan todos los datos del producto en cuestión.

Foto: Detalle de etiqueta correcta

Texto / Fotos: Atunéate

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